Terra Ignota, Zapatos de Migrantes
Fotografías de Lourdes Almeida
Curaduría Graciela Kartofel
CON LOS APOYOS DE
Proyecto apoyado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes
¿Cómo se Migra…? De una mujer hacia la humanidad
Fotografiar para dar a conocer una situación ya ha sido superado como acción. La fotografía es tanto para quien la toma como para la situación que se plasma, en la actualidad es una disciplina expandida que Lourdes Almeida ejerce desde su experiencia técnico-tecnológica como desde sus inquietos parámetros creativos.
Los recorridos a compartir los territorios y los sufrimientos la llevaron a varios viajes. Las resultantes son videos, fotografías, construcciones digitales, instalaciones y obsesiones. Sin sacarse el zapato, Lourdes apunta al hoy en lo social, lo personal, lo fetichista y lo documental. Compartir con “paisanos” a ambos lados de la frontera le reveló una realidad que aquí se muestra. En un sostenido trabajo curatorial para esta exposición, se llevó la selección a extremos como Agujero Negro, Desierto, DACA, Migrantes en el Desierto y En Busca de un Sueño, en grandes formatos que abarcan al espectador. Asimismo forman parte de esta experiencia unas diez y ocho fotos más y un video, y unas instalaciones que señalan a la naturaleza y al ser humano.
Agujero negro I
Migrantes en el desierto
DACA
In Memoriam
Reinserción
Agujero negro II
En busca de un sueño
El Observador La imagen de Kikito en blanco y negro pertenece al artista ©JR
De manera no obvia, el antiguo complejo de la Mitología Mexica recorre la Mitología del Calzado de la artista Lourdes Almeida. De aquellas numerosas y diversas deidades, muchas emitián sonidos aterradores y presagiaban desgracias. Evocamos desde aquí al bulto de cenizas Tlacanexquimilli, sin pies ni cabeza, que rodando gemía y quien lo escuchaba o veía, moriría por accidentes o por terror a este dios creador. Esta referencia mítica alude a las infinitas circunstancias trágicas que acompañan a los migrantes.
La naturaleza fotografiada es un medio admirable e incontenible al que los migrantes también se enfrentan y Lourdes nos ubica frente a esos enormes ventanales fotográficos de detalles y de inmensidades. En relación a la figura humana, hay una intensa selección de rostros y expresiones, de situaciones y objetos. Las emociones y las tragedias están aludidas. Nada llega a la cruda toma de periódico. Lo documental es enriquecedor y no manipulado. Por sobre todas las cosas predomina una delgada línea de realismo mágico.
Graciela Kartofel
…los zapatos son testimonio de una historia que merece ser comprendida y contada.
Primo Levi
Zapatos de migrantes encontrados en el desierto de Arizona
Estética Fronteriza
Para hablar de la vida fronteriza, una persona tendría que haber vivido allí al menos un año.
Yo no podría afirmarlo con esa autoridad. Solo puedo compartir mi percepción, más cercana a la de una observadora que a la de alguien que conoce esa realidad desde dentro. Aunque nunca fui turista, mi mirada sí era ajena y, quizá por eso, más crítica, aun sin ser fotógrafa documental.
Lo que más me llamó la atención de la estética de la frontera fue esa sensación constante de no saber con certeza dónde estabas: si en México o en Estados Unidos. Ya que conecta comunidades de ambos países, con intercambio comercial, tradiciones compartidas y ciudades fronterizas muy activas.
Lourdes Almeida
2016-2018
Estética FronterizaFrontera México - EE UU
Desierto
El desierto fronterizo entre México y Estados Unidos comprende una amplia franja árida ubicada en el norte de México y el sur de Estados Unidos, caracterizada por elevadas temperaturas, baja precipitación y cobertura vegetal escasa. En esta región se localizan, de manera predominante, los desiertos de Baja California, Sonora y Chihuahua, cuyos paisajes integran dunas, sierras, llanuras y otros ecosistemas de condiciones extremas. Más allá de sus particularidades geográficas y climáticas, este espacio adquiere relevancia por su condición de corredor de movilidad humana, especialmente en el contexto de los cruces migratorios irregulares. En este sentido, se configura como una zona de importancia económica, política y humanitaria. Las personas que lo atraviesan a pie se enfrentan a riesgos considerables derivados de las condiciones ambientales adversas, lo que incrementa su vulnerabilidad durante el trayecto. A ello se añaden los dispositivos de vigilancia fronteriza y diversas estrategias de control implementadas en entidades como Arizona y Texas, las cuales han suscitado preocupación y debate en torno a sus implicaciones humanitarias.
Tuve la oportunidad de conocer al artista de origen colombiano Álvaro Enciso que actualmente vive en Tucson, Arizona, desde hace cuatro años, todos los martes junto con otro artista Ron Kovatch y Tucson Samaritans viajan al desierto de Arizona, siempre hay espontáneos que se unen a ellos como fue mi caso. El proyecto de Álvaro se llama –red dots– (puntos rojos).
Muro
Según la Comisión Internacional de Límites y Aguas la frontera de México y EE. UU. tiene una longitud de 3185 kilómetros (1951 millas).
A lo largo de 15 años, entre 1990 y 2005, Estados Unidos construyó unas 11 bardas metálicas, generalmente de tramos cortos, para dificultar el cruce de indocumentados en áreas urbanas en las comunidades fronterizas de San Diego, Tecate y Campo Andrade, California; San Luis, Nogales, Naco y Douglas, en Arizona, Sunland Park, Nuevo Mexico y Laredo, Texas.
El auge en la construcción de barreras fronterizas se dio, sin embargo, hasta mediados de la década del 2000, bajo la administración del presidente George W. Bush, como una medida para tratar de reducir el número de indocumentados que cruzaban la frontera y que entonces sobrepasaba el millón cada año.
El estatuto ordenó construir 577 kilómetros de muros entre Caléxico, California, y Douglas, Arizona, abarcando completamente la frontera entre Arizona y el estado mexicano de Sonora, y dispuso también la edificación de 281 kilómetros de cercas entre las comunidades texanas de Laredo y Brownsville.
La ley ordenó además edificar 81 kilómetros de muros entre Del Río e Eagle Pass, y 140 kilómetros entre El Paso y Columbus, Nuevo México, así como 35 kilómetros en Tecate, California.
El Congreso aprobó mil 200 millones de dólares para la construcción de los muros en el presupuesto del año fiscal 2007 y otros mil 200 millones de dólares más en el 2008, para un total de dos mil 400 millones de dólares.
La ley provocó la oposición de ambientalistas, que sostienen que las barreras fronterizas tienen un impacto negativo en la vida silvestre y el hábitat de especies migratorias, en los flujos del Río Bravo, en el ecoturismo y en las economías locales.
La construcción de los muros también desató la inconformidad de múltiples propietarios de terrenos que se vieron afectados por la edificación de las cercas en sus propiedades e interpusieron demandas en contra del gobierno federal, que pagó millones de dólares en indemnizaciones.
En total, actualmente existen 509.5 kilómetros de muros construidos para impedir el paso de peatones; 482.4 kilómetros de vallas contra vehículos y 58.4 kilómetros de doble o triple muro (San Diego). (Excelsior 26 -02 2016)
Hay otras informaciones que dicen que son 930 km (580 millas) de barras.
Cualquiera que sea la información correcta, es un exceso de muros y vallas que lo único que han logrado es que haya más afluencia de migrantes hacia EE. UU. arriesgando la vida de los mismos.
En la era global, las fronteras no deberían de existir.
930 km de barras 580 millas
Río y Mar
Cruzar el río Bravo en la frontera entre México y Estados Unidos es una acción sumamente peligrosa. Hay zonas donde parece sencillo hacerlo; incluso, el agua no alcanza a cubrir por completo el cuerpo. Sin embargo, lo que muchas personas desconocen es que se trata de un río con fuertes corrientes internas que, una vez que te atrapan, son muy difíciles de esquivar, incluso para un gran nadador. Así es como muchos migrantes han perdido la vida. Existe una zona donde no hay puente y el cruce se realiza en chalán (ferry), operado manualmente mediante un sistema de tracción con poleas. Del lado mexicano, el lugar se llama Díaz Ordaz; del lado estadounidense, Los Ebanos.
Retratos de Migrantes en la frontera México-EE. UU.
En la mayoría de los retratos que tuve la oportunidad de hacer identifiqué una constante: la tristeza. Se manifestaba por distintas razones, como el desarraigo, la frustración, la impotencia, la vulnerabilidad, el arrepentimiento y la sensación de fracaso. Sus vidas no eran como las habían imaginado, aunque, en muchos casos, seguían siendo mejores que antes. En todos ellos percibí un profundo dolor.